Desde + Luarca Valdés queremos expresar nuestro más firme rechazo a la ubicación que el Ayuntamiento de Valdés propuso a la Consejería de Infraestructuras como emplazamiento del Museo del Calamar Gigante de Luarca.
A nuestro entender, la parcela ubicada en los terrenos situados entre la parte trasera del centro de F.P. y el acantilado, no reúne las condiciones mínimas para acoger el museo, ya que está en una zona del extrarradio tan sumamente alejada de todo, que no permitirá que el museo pueda tener la proyección necesaria, no sólo para captar visitantes a sus instalaciones, sino también para favorecer que Luarca pueda beneficiarse de esas visitas, rentabilizando así la inversión de dinero público que requerirá la construcción de dicho museo.
Desde + Luarca Valdés tenemos la sensación de que tanto el Ayuntamiento como la Consejería eligieron esta parcela sin considerar estos criterios y que han actuado con el único fin de quitarse de encima un problema molesto que ha generado una fuerte movilización ciudadana en la comarca.
Por si esto fuera poco, la ubicación propuesta no cuenta con el apoyo de CEPESMA, cuya opinión en este asunto debe tenerse en cuenta, al ser la propietaria de los especímenes que conformarán los contenidos del museo y que tiene, además, un amplio conocimiento y experiencia respecto a la ubicación más idónea para museo.

Desde + Luarca Valdés reclamamos al alcalde de Valdés, Simón Guardado, y al consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, que reconsideren su propuesta de ubicación del Museo en esta parcela y que, teniendo en cuenta la opinión del presidente de CEPESMA, Luis Laria, comiencen urgentemente a trabajar para cumplir el compromiso adquirido ante los ciudadanos del Valdés de encontrar una ubicación definitiva y digna que favorezca que el Museo del Calamar Gigante de Luarca vuelva a ser el polo de atracción que fue y no se convierta en una instalación que quede tirada en medio de la nada y condenada a sobrevivir en un callejón sin salida.

Igualmente, consideramos que sobre el caso del Cine Goya pesa un oscurantismo inaceptable que obliga al equipo de gobierno municipal a dar explicaciones públicas, a la mayor brevedad, y sobre los motivos por los que este equipamiento, que ni siquiera ha llegado a inaugurarse, está siendo objeto de este proceso, que podría abocarlo al derribo y a la constatación de un nuevo caso de ineficiencia y despilfarro en nuestro municipio.